Franquicia

Logra una Franquicia Exitosa con una Relación Empresarial Efectiva

Comencemos por definir franquicia como lo hace la Real Academia de la Lengua Española, es decir, una concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial, otorgada por una empresa a una o varias personas en una zona determinada, respaldada por un contrato legal.

Debemos suponer que este contrato, como muchos otros, está formado principalmente de dos partes: un franquiciante, que es el dueño u ofertante de la franquicia y el franquiciatario, que es quien la compra.

Desde cualquier ángulo, existe una serie de responsabilidades, derechos y obligaciones que se deben cumplir al pie de la letra, no solo para que se efectúe la venta de la franquicia sino para que esta obtenga los resultados económicos favorables que se esperan de ella.

Por parte del franquiciante se debe tener la total disponibilidad para vender la marca, ya sea por propiedad o por derecho, y para que se demuestre la rentabilidad del negocio, hay que estar respaldados con éxito operando al menos 5 años en el mercado.

También hay que asegurarse de transmitir el know-how de la empresa, que es la recopilación de las experiencias malas y buenas del franquiciatario acerca de cómo llevar su empresa, lo que le ha funcionado y lo que no, así como todas las reglas que se deben seguir para que exista unificación entre establecimientos.

Además, se tiene que contar con manuales que digan a todos los empleados cómo actuar y qué hacer, para que el cliente que vaya a tu establecimiento en Mérida, Yucatán reciba prácticamente la misma experiencia que el que visita un establecimiento de tu marca en Cancún o Monterrey.

Y, por último, otra función importante que debe asegurar el franquiciante es el seguimiento constante del franquiciatario para cerciorarse de que todo queda claro, que no se cometen errores al poner en práctica alguno de los manuales o que los estándares de la empresa, así como los ideales, se mantengan puros.

El modelo de negocio que presenta el franquiciante ha funcionado bajo ciertas normas, en un cierto lugar; al convertirse en franquicia, es importante mantener esas mismas normas, para que siga dando frutos. Por tanto, el franquiciatario debe seguir los manuales que se le han dado, además de mantener confidencial la información importante o clave para el funcionamiento de la franquicia.

Dependiendo del tamaño de la franquicia puede haber diferencias culturales que lleven a cambios en la identidad de la franquicia, pero esto no debe ser mayor problema si se habla y se hacen los estudios adecuados con la asesoría correcta para la zona establecida. Por esto y todo lo anterior, es muy importante establecer una buena relación franquiciante – franquiciatario y obtener el mayor provecho del negocio.

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mifranquiciaexitosa.com

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